El uso de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) es un pilar
importante de los métodos de enseñanza en cualquier nivel educativo y sus ventajas están siendo comprobadas cada día, por lo que se hace incuestionable su incorporación a los métodos de enseñanza actuales. Sin embargo el ritmo vertiginoso con el que avanza la tecnología requiere que los modelos de enseñanza evolucionen de igual manera, por lo que se pueden detectar algunos inconvenientes en su implementación.
El sistema educativo español, a través de la Ley Orgánica de Calidad de la Educación
(LOCE, 2002) planteaba, en la exposición de motivos, y a través de los Reales Decretos que la desarrollan, la necesidad de incorporar las nuevas tecnologías dentro del curriculum básico, además de destacar la importancia de la comunicación tanto oral como escrita:
“La plena integración de España en el contexto europeo comporta una
mayor apertura y exige un mayor grado de homologación y flexibilidad del sistema europeo. Exige también que los alumnos puedan adquirir destrezas que, como la
capacidad de comunicarse –también en otras lenguas-, la de trabajar en equipo, la
de identificar y resolver problemas, o la de aprovechar las nuevas tecnologías para
todo ello, resultan hoy irrenunciables”.

“ En el curriculum de educación primaria destaca el impulso que se da a
la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación, el dominio de
la expresión oral y al tratamiento de la lectura y de la comprensión lectora,
siempre desde el marco que determinan las enseñanzas comunes establecidas. La
necesidad de la utilización adecuada por los alumnos de las tecnologías de la
información y la comunicación como herramienta de trabajo, la capacidad de
expresarse correctamente y la conveniencia de una comprensión autónoma de los
textos justifican suficientemente el modo en que se han incluido estos aspectos en el
curriculum de educación primaria”.
Posteriormente, la Ley Orgánica de Educación (LOE, 2006) hace hincapié en el fomento de experiencias de iniciación temprana en las tecnologías de la información y la comunicación, ya desde el segundo ciclo de la etapa de Educación Infantil (3-6 años).
La incorporación de las TICs en las aulas es un hecho en España, pero se ha de tener en
cuenta que su completa implementación requiere la inversión de recursos en los centros escolares, pero no sólo recursos económicos, si no también recursos personales, debido a la necesidad de contar con docentes competentes en el manejo y la enseñanza del uso de estas tecnologías.
Los planes de formación de docentes que se desarrollan actualmente en las universidades
españolas contemplan la asignatura de “Nuevas tecnologías aplicadas a la Educación” que se desarrolla durante un cuatrimestre (4,5 créditos), a través de la cuál los futuros docentes toman contacto por primera vez, en muchos casos, con las TICs. Parece evidente que esta formación no es suficiente, puesto que si realmente se pretende que los profesores faciliten la utilización de las TICs a los alumnos para que las utilicen como herramienta de trabajo, será preciso que su formación sea más completa en este ámbito. En este sentido señala Salinas (2000) que es necesario un cambio de
actitud general hacia las TICs y hacia su importancia tanto en el sistema educativo, como en la sociedad en general. Por lo tanto, las TICs pueden concebirse como un recurso y, a su vez, una estrategia para conseguir un aprendizaje diferente, más rápido y eficaz.

José Antonio del Barrio del Campo y María Rosa García Ruiz
Profesores y miembros del grupo de investigación “Isla de Mouro”. Universidad de
Cantabria.

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